EL EPEN define los detalles para montar una prueba extendida con energía solar bajo el concepto de “smart grid”.

Raúl, un vecino de Centenario, se levanta temprano y pone en marcha el desayuno. Antes de que el café esté listo, prende la notebook y se conecta a internet. Ya con la taza en la mano, usa su usuario y contraseña para conocer cuánta energía lleva consumida en su hogar a esa altura del mes. Las proyecciones le indican que superará por mucho lo que consumió el mismo mes del año pasado. La causa: tuvo menos generación.

La escena, ficticia en la actualidad, sirve para imaginar parte de los proyectos que el EPEN busca poner en marcha bajo el concepto de “smart grid” o redes inteligentes.

En el sector eléctrico se refieren a estos sistemas como parte de las novedades. Allí creen que está el terreno más fértil para distribuidoras y transportadoras. Pero también, esta tecnología les da a los usuarios un papel que nunca tuvieron.

En lenguaje técnico, las redes inteligentes permiten monitorear, reparar y mejorar la distribución y el transporte de energía eléctrica a distancia y en forma remota. Pero fundamentalmente lo que permite es cambiar la direccionalidad del flujo de la electricidad.

El concepto de redes inteligentes se vincula con la idea de generación distribuida. Es decir la incorporación a la red de los excedentes eléctricos que cada generador individual pueda tener. Cada vez más las tecnologías para generar con fuentes renovables están al alcance de un público ampliado, pero el gran inconveniente sigue sin resolverse: la energía no puede almacenarse.

Actualmente los propietarios de una vivienda con generación propia, por ejemplo fotovoltaica, producen parte de la energía que consumen y el resto la toman de la red. Si produjeran más de lo utilizado deberían inyectarla a la red, algo que hoy no se puede hacer por el flujo unidireccional de las redes. Un sistema de redes inteligentes podría ordenar los flujos de manera de incorporar esos excedentes y cubrir los faltantes.

Experiencia piloto

El EPEN comenzó a dar los primeros pasos y eligió a Centenario para construir una experiencia escalable. El proyecto se montará por etapas y los primeros pasos se concretaron con la instalación de 1.000 medidores digitales, cifra que trepará hasta 10.000, es decir el 80% de los usuarios. Esto permite el control masivo y on-line de los consumos.

Sin embargo el principal paso, enmarcado en un plan del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, será la instalación de 200 kW fotovoltaicos en la zona urbana de la ciudad para probar eficiencia, calidad y compatibilidad de la generación distribuida. Desde la empresa provincial afinan los detalles para la licitación de los paneles solares –lo más costoso de la instalación– y ya seleccionaron los establecimientos en los que se montarán.

Si bien la legislación para la autogeneración aún es vaga y dispersa, la idea del EPEN es capitalizar la experiencia inmediata para estar en mejores condiciones cuando se consigan beneficios o incentivos a la generación distribuida. Mirando otros ejemplos en la región como Cipolletti y Bariloche, el próximo paso será replicar el plan en San Martín.

Fuente: http://www.rionegro.com.ar/diario/un-piloto-inteligente-en-centenario-7999939-10948-notas_energia.aspx