El presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables, Marcelo Álvarez, dio detalles sobre la situación actual de la industria ¿Por qué no se logran concretar los proyectos de inversión? Minucioso análisis del mercado. Los inconvenientes que encarecen el acceso a financiación.

Argentina tiene un gran potencial en cuanto a generación de energías renovables, en función de su geografía y calidad e intensidad de recursos; no obstante, lejos está de liderar a nivel esta actividad en el plano internacional ¿A qué se debe está contradicción?

El presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables, Marcelo Álvarez, analizó el mercado.

“En términos de seguridad jurídica de los contratos y modalidad de contratación, es más factible el ingreso de inversionistas para el sector de energías renovables, en un mercado como el chileno o el uruguayo. En Argentina el acceso a la financiación y a un precio de tarifa interna que permita competir en Energías Renovables, es prácticamente nulo”, explicó el Presidente de CADER.

En comparación con países industrializados (Anexo 1 del Protocolo de Kioto) como Estados Unidos, los países europeos y algunos productores asiáticos, asegura la República Argentina “lleva una desventaja de 15 años”.  Dichas naciones están a la delantera de la escena mundial, puesto que han podido desarrollar su nicho en materia energética, mediante planes de exportación, un mercado local protegido y una senda de desarrollo industrial.

A nivel regional, nuestro país también se encuentra en desventaja. Tradicionalmente la Argentina es el tercer mercado – después de México y Brasil – en la gran mayoría de las actividades económicas. Sin embargo, en lo que al rubro respecta, en los últimos cinco años se ha perdido terreno con relación a los países hermanos. Las causas: estas plazas “acceden a financiación en tiempo y forma, con tasas económicas y períodos más largos. Nosotros, no”.

Como si fuera poco, en Argentina el Estado paga más por la energía convencional, el combustible importado y exonerado de impuestos, que por las energías renovables, a pesar de que en realidad son más económicas. Álvarez destaca que Hoy el MW/h cuesta en Argentina 300 dólares, cuando cualquiera de las variantes renovables podría generar la misma capacidad energética, por 250.

En todos los casos hay un subsidio, explícito o implícito, que produce baja rentabilidad para el usuario, al momento de consumir energías renovables. Esto es porque el Estado paga la diferencia, explica Álvarez.

“Si se sincerase la estructura de costos, energía convencional versus energía renovable, es evidente que al Estado Argentino hoy le sale más barato cumplir la ley 26.190 (que impone 8 por ciento de renovables como meta de la matriz energética nacional para el 2016). Es más barato diversificar que mantenernos como estamos”, sentenció el dirigente.

Ahora bien… ¿Por qué el Gobierno Nacional optaría por el camino menos productivo en términos económicos? De acuerdo a lo expuesto por Álvarez, se trata de una suerte de ignorancia sobre las potencialidades de la industria.

Existe en primer lugar, una cantidad de mitos añejos circulando en torno a las energías estratégicas: la no promoción de puestos de trabajo, que generan fuga de subsidios a China, que los costos de fabricación no se condicen con la vida útil del equipamiento… etc, etc, etc,

Si bien es real que dichas cuestiones fueron ciertas en algún momento de la curva de aprendizaje, treinta años de experiencia en materia de recursos renovables, autorizan a Álvarez a decir que ya no lo son: “Cuando empecé a trabajar en energías renovables, los paneles fotovoltaicos requerían más energía para ser fabricados, que la iban a generar en toda su vida útil. Hoy, entre los seis meses y el año y medio, el módulo amortizó la energía consumida para su fabricación y tiene 30 años por delante”. 

Lo mismo aplica a la generación de empleo, explica el edil y suma otro componente importante en la barrera para no diversificar: la costumbre. Según señaló el experto, existe un aprendizaje tanto en los funcionarios como en los privados, que necesitan repetir tanto en operación, como para mantenimiento y venta.

Se trata de seguir una tendencia que va en detrimento de la energía intermitente de generación fotovoltaica, eólica o biomasa; porque estas últimas todavía les generan preguntas. A partir de seguir con esa tendencia, la innovación se dilata.

Por si esto fuera poco, la inversión en energías renovables implica un gasto inicial más fuerte que en la vía de flujo de fondos futuro, elemento que puja en favor del mundo convencional: “Diversificar la matriz reclama más dinero para financiar el gasto de infraestructura ahora, pero es más barato en la operación y mantenimiento de aquí a 2030. Entonces, al Gobierno actual le sale más cara la inversión, pero a la Nación le sale más barata, globalmente hablando”. Explicó el representante de CADER.

Los costos laterales asociados, tampoco son tenidos en cuenta, a la hora de hacer un cuadro comparativo entre unos y otros recursos energéticos. En este sentido, las renovables tienen externalidades positivas: acercan la oferta al consumo, minimizando las pérdidas por transporte; son descentralizadas, y generan un impacto menor por emisión de gases.

A la hora de invertir, todas estas cuestiones no son consideradas, sino que se compara el precio de mercado. Al respecto, Álvarez culminó: “El desarrollo de la energía no pasa únicamente por conveniencias de mercado, el Estado tiene que ser soberano y saber qué tecnologías quiere impulsar, por qué, cómo lo va a distribuir e impulsar regionalmente”.

EL FRACASO DEL GENEREN I

El programa GENREN fue anunciado por el Secretario de Energía Daniel Cameron en mayo de 2009, con el objetivo de fomentar el desarrollo de generación eléctrica a partir de fuentes renovables, para afianzar el desarrollo sustentable en todo el país. Implementado por ENARSA (Energía Argentina S.A), establece que hacia el año 2016 el 8 por ciento del consumo eléctrico debe ser abastecido a partir de fuentes de energías renovables.

Sin embargo, a menos de dos años de alcanzar la fecha, no se ha llegado siquiera al 2 por ciento. Al respecto, Álvarez manifestó que “no se desarrollará en función de las expectativas que había generado, por causa de la  financiación”. La falla no sólo recae en la actualidad macroeconómica del país, sino en la forma de estructurar los proyectos.

“Al firmar el contrato con CAMMESA, estando ésta en quiebra virtual, los bancos privados no toman dicho contrato como garantía, son necesarias garantías adicionales. Pero en un contexto tal, no hay inversores, ni argentinos ni extranjeros, dispuestos a volcar su capital allí. Eso genero un círculo vicioso, donde no se conseguía financiación, no se movía el mercado y cada vez había más escepticismo respecto de la posible ejecución de los contratos”, sentenció el edil.

Si bien hubo empresas que hicieron un esfuerzo genuino por tratar de ejecutar los proyectos, no encontraron la financiación requerida y todo quedó en la nada.  En este sentido, desde la Cámara Argentina de Energías Renovables, la propuesta es contundente. Para que el sector funcione acorde a lo esperado, la necesidad está en una financiación que reclama tasas y plazos razonables.

“Con plazos más largos y tasas competitivas, del 4 o 5% en dólares, como se está llevando adelante a nivel internacional, los proyectos son viables. A tasas del 15% los proyectos no son viables. Es imprescindible superar estas barreras a nivel del Estado: seguridad jurídica, marco regulatorio y una financiación capaz de adaptarse a los proyectos de energías renovables”, finalizó.

http://www.energiaestrategica.com/las-fuentes-renovables-en-argentina-no-consiguen-la-energia-del-estado-y-los-capitales/