Un sistema interconectado está compuesto fundamentalmente por paneles solares fotovoltaicos y un inversor que transforma la corriente continua en corriente alterna;, sigue el punto de trabajo de máxima generación de los módulos FV, y sincroniza la tensión generada con la proveniente de la red. En el marco del proyecto, se analizará la factibilidad de fabricar dichos inversores en el país, que actualmente son importados.

Un sistema FV interconectado a la red eléctrica genera energía eléctrica para alimentar los consumos de la vivienda y la red funciona como reserva cuando no hay disponibilidad suficiente de energía solar, motivo por el cual dichos sistemas no necesitan acumulación en baterías (que encarecen la instalación).

El consumo normal de una vivienda unifamiliar puede ser satisfecho por una instalación de aproximadamente 2 kWp de potencia pico nominal, potencia que típicamente puede ser provista por 10 paneles estándar de 200 Wp cada uno. A nivel internacional, el costo de estas instalaciones —que se pretenden replicar en distintos puntos del país—, se estima que ronda los tres dólares el Wp.